LA AUTÉNTICA FELICIDAD

Aidan Carreto Gutiérrez

“Solo existe un bien: el conocimiento. Sólo hay un mal: la ignorancia” (Sócrates V a.C.) 

Sócrates desarrolla un profundo cuestionamiento sobre la felicidad o eudaimonia, entendida no como una simple emoción pasajera sino como el fin de nuestra propia existencia alcanzado a través de la virtud, la razón y el conocimiento de uno propio (el intelectualismo moral). En este sentido, al pertenecer al entendimiento, la felicidad no puede reducirse a una vida cómoda como se cree con regularidad en la actualidad. Vivir ahogado en seguridad y regularidad no garantiza la auténtica felicidad sin reflexión o libertad, alejándonos de lo que realmente nos define. Esta concepción no solo implica que el ser humano no alcanza la felicidad evitando los problemas sino comprendiendo y enfrentándolos desde la razón. Para Sócrates, la ignorancia no solo limita el conocimiento, sino que también condiciona nuestras decisiones y nuestra forma de vivir. 

Esta idea es reflejada en la famosa película “The Truman Show”. Inicia con la historia de Truman Burbank, un hombre que desde que nació vive en un enorme estudio de televisión sin saberlo. Todo lo que él cree que es real en realidad es falso y está armado para un programa que todo el mundo ve. Con el tiempo, Truman empieza a sospechar que su mundo no es lo que aparentaba. A partir de ese momento, el protagonista comienza el método socrático, es decir, cuestionará lo que vea, dudará de lo que se le presente y buscará un sin fin de respuestas. La búsqueda de la felicidad no es inmediata ni sencilla ya que implica enfrentarse al miedo y abandonar una realidad conocida. Sin embargo, es precisamente ese cuestionamiento el que permite a Truman avanzar hacia una comprensión más profunda de su propia vida. 

Esta actitud refleja la postura filosófica que propone Sócrates. Nuestra vida no puede ser verdaderamente feliz si carece de conocimiento y libertad. Truman, al abandonar su mundo artificial, renunciará a la comodidad y percibirá la felicidad de aquel que vive con la virtuosa realidad. “El único conocimiento verdadero es saber que no sabes nada” Todos los aspectos de la realidad deben ser cuestionados por lo que el primer paso hacia una vida plena es reconocer nuestra ignorancia y comenzar a cuestionar la realidad. De este modo, la duda no se presenta como una debilidad sino como el primer motor que impulsa el conocimiento y como consecuencia la auténtica felicidad. 

De este modo, la filosofía socrática nos muestra que la felicidad no se trata de un estado de ánimo, la riqueza o la estabilidad sino de una búsqueda constante. La auténtica felicidad nace de la libertad de conocer y enfrentar la vida con conciencia. 

En definitiva, vivir de manera auténtica implica asumir riesgos, tomar decisiones propias y no conformarse con una realidad impuesta. Solo basándose en el conocimiento, la libertad y la coherencia con uno mismo, se puede lograr alcanzar la auténtica felicidad.