MIEDO A CRECER Y EXPLORAR

Jhonatan David Ramírez García

A veces ocurre y es normal, estar en una situación que nos llena de inseguridad y no saber qué hacer nos provoca esa sensación, aunque en algunos casos nos ayuda porque estamos ante un peligro que nos puede hacer daño y nos hace reaccionar para evitarlo, hay momentos en los que nos impide avanzar hacia una meta. Pueden ser por ejemplo; pedirle una cita a una persona que te gusta o saltar en paracaídas, a contarle la verdad a tus padres sobre un problema en el que tienes la culpa. 

 

El miedo en estos casos nos sirve para aprender o aceptar algo y nos indica que no estamos preparados o acostumbrados a esa situación, la cual hace rumiar hacia lo negativo y darle vueltas al asunto sin parar convirtiendo ese miedo a algo que es peor, el trauma o el pánico. El filósofo y teólogo Soren Kierkegaard puede arrojar una luz a este problema para hacer de guía. 

 

Una de sus ideas es la angustia y el miedo, ya que distingue una de la otra. Soren explica que el miedo como tal es un sentimiento común de todos, que es provocada por al externo a nosotros que puede ser señalizado y tangible pero por otro lado está la angustia o ansiedad, siendo más profunda e interna sin ningún objetivo claro, que surge en nosotros cuando somos libres a la hora de elegir. Como él dijo “La angustia es el vértigo de la libertad.” Haciendo referencia a nuestras decisiones porque implica responsabilidad y posibilidad de error por ellas. 

 

A medida que crecemos se nos carga con un peso; nuestro futuro, el que serás de mayor, que estudiaras y de que trabajaras… Que puede crear esa angustia y malestar. Pasas de ser un niño que solo quiere divertirse a tener que responsabilizarse y esforzarse para poder vivir cómodamente en un futuro. Y no es algo malo, es algo necesario para todos, es lo que nos hace diferenciarnos de otros, y la responsabilidad es lo que más miedo puede dar porque siempre viene acompañada de otras como si se multiplicaran y el cómo lidias con tu angustia de libertad al elegir te hará madurar poco a poco. Esta madurez se describe como la capacidad de gestionar tus responsabilidades pero también de los sentimientos. 

 

La mayoría de nosotros crecemos y aprendemos sobre cómo controlar nuestras emociones de otros que pueden ser nuestros padres, profesores o amigos cercanos, otros aprenden por sus errores y ponen parches para arreglar esos fallos pero a veces esos errores nos afectan demasiado y nos causan un trauma al sobrepasar la barrera del miedo, ya sea porque te paso algo de pequeño que te hicieron o por algo que hiciste, creando así una actitud controladora y pesimista con pavor a la soledad.

 

En mayor o menor grado todos tenemos un poco de las dos: miedo a la incertidumbre, ansiedad, miedo a estar solos y desamparados… Algunos filósofos como Arthur Schopenhauer, Jean-Paul Sartre, Martin Heidegger se relacionan profundamente con la soledad y llegan a comprender que la soledad siempre nos dará miedo e intentaremos evitarla, todo esto viene de nuestra biología de supervivencia que sigue arraigada a nosotros y nos permite vivir en sociedad.

 

Aun así hay veces en las que podemos tener la sensación de querer alejarnos, la sensación de paz y tranquilidad que te da energía para continuar, pero al igual que la soledad es dañina también es adictiva como un cigarro o el alcohol, trastorna nuestra forma de pensar y nos vuelca la idea de miedo a la soledad y la cambia por miedo a la sociedad. Este es el verdadero miedo de un ser humano, rompe por completo el instinto de supervivencia y lo acerca a la extinción. 

 

Pero eso no significa que no se puede vivir estando solo, desde que somos pequeños nos enseñan a ser independientes a no tener a alguien encima nuestro todo el tiempo para cuando no podamos contar con su ayuda poder ser autosuficiente. Esto quiere decir que podemos vivir solos pero no aislados, ser solitario no significa ser autosuficiente y ser serio no significa ser maduro, y la angustia junto con el miedo es lo que te hace encontrar un equilibrio en todo, pero entenderlo y controlarlo te lo hará más fácil para crecer e intentar algo nuevo sin ese freno excesivo.

Lo contrario al miedo es la valentía y lo contrario a la angustia es la confianza, cuando somos niños o adolescentes la mayoría de las veces sentirá miedo en vez de angustia y cuando somos adultos será la angustia la que nos acompaña siendo la ansiedad junto con  el estrés un diagnóstico repetitivo de que tienes responsabilidades que atender.

 

 

 

Tienes miedo de no saber qué hacer o sientes angustia porque si lo sabes, el miedo viene de no saber, la angustia, de saber demasiado (Algo que debería haber dicho Soren pero dice Jhonatan).